grillosazules

Si le interesan mis temas me pueden escribir a grillosazules@gmail.com que de seguro le responderé, y ya está.

Tuesday, March 15, 2005

Otra forma de mirar a los hombres de mi generación


Elsie Carbó

Los hombres de mi época, por más que algunas pretendan echarle,
a pesar de sus complicaciones, ¡que lindos son!.
Ellos sin proponérselo encarnan el símbolo de ese tiempo irrefragable
con el cual aún soñamos y que, a veces, nos saca del colapso sin revividor.
Con sus adorables barrigas cerveceras, sus elegantes calvas
y sus indoblegables estreñimientos son todavía aquellos flamantes maridos
que un día quisimos tener, aunque hayamos perdido la cuenta de sus divorcios y desvaríos
y hoy en día solo tengan ojos para las niñas de los PRE.
Pero son lindos, ¡qué caramba! para nuestros intactos recuerdos,
cuando se aparecen de madrugada a la puerta de la casa
con la desvergonzada sonrisa del melancólico Humprey Bogart
y esa cara de yo no fui que siempre nos hace invitarlos a entrar.
Y es que a los que amamos una vez de verdad no les permitimos envejecer,
y son sus arrugas como un ignoto paisaje de Manuel Oliva
y su incipiente sordera una simpática manera de gritarles comebolas
cuando vamos sentadas a su diestra en el timón.
Los hombres de mi época son como inocentes niños,
a los que siempre perdonamos por esa intrínseca y maternal condición de mujer,
sin importarnos mucho si nos dejaron por una más nueva,
o te la pasearon frente a tus narices como una carroza de carnaval.
Esos hombres maravillosos en su tercera adultez,
que una vez fueron escritores sensuales, atractivos rebeldes,
seductores agentes secretos, brillantes economistas, victoriosos dirigentes
o subyugadores amantes de las FAR o el MININT todavía nos hacen suspirar.
Y es que poseen ese software de punta, añejo y perdurable,
capaz de activarnos el disco duro de nuestras inconfesables memorias,
cuando nos tararean al oído un bolero de Panchito Riset o nos cantan ruborosos Only you.
Ellos que gozaron como nadie aquella década maravillosa
de Globos Rojos y Nino Bravo, de Zafiros y Aznavour,
que coquetearon secretamente con Marilín Monroe, y Brigette Bardot,
que fumaron Luky Strake y bebieron Bacardí.
Ellos tampoco pueden olvidar.
Aunque los ataque el alzheimar y lo disponga el Partido,
porque somos de esa misma estirpe de imbéciles que, finalmente,
nos hemos pasado la vida entera buscando esa inefable nube rosada.
Con los ojos cerrados y sin saber que hay otra forma más sensata de mirar el sol.

6 Comments:

Blogger Ángel Alberto Corugedo Méndez said...

Elsie.
Cuando ayer leímos en tu casa este trabajo, te confieso que me sentí reflejado y además me emocionó las ideas que en él se recogen.
Lo leí de nuevo y sólo deseo agregar que los hombres de tu generación supimos tomar el cielo por asalto;abrir las murallas al amigo y al hermano y cerrarlas al veneno de la serpiente y hacer con nuestra vida que muchos en el mundo se leventen hoy con Cuba para todos los tiempos. Gracias por tan lindo trabajo.
Ángel Alberto

11:07 AM  
Blogger Lourdes Serra Otero said...

Mi querida amiga: Cuanta magia y poesia en tus palabras, que identifican una época en la que los sueños eran mas importantes que las realidades y no importaba tanto la cubierta si el contenido era algo insuperable. Hoy son mas practicos, mas pagmaticos, menos idealistas y yo me asombro si en esa dimesion cabremos los que como tu y yo continuamos soñando y como mi amigo Alberto seguimos confiando en que la esperanza en verde y el cielo azul.
Te invito a que continues escribiendo para que aquellos que soñamos con los ojos cerrados los podamos abrir para leerte. Felicidades por tu Weblog

La Conejita Lu

7:05 PM  
Blogger josemiguelvale said...

Hola princesa!!...
Uno descubre cosas buenas y malas de los amigos(a)...he descubierto que tienes esa plumilla de pavo cuando escribes que hace estremecer a cualquiera... como si la metiera en mi oreja!!!... Pero,,, ah dios!!... no pusiste aqui mi respuesta... aquella donde decía que no soy barrigón ni cervecero!!... y yo no la he traido a España...que malo!!... me hubiera gustado que todos la leyeran... de todas formas se puede resumir en una frase: eres de esas mujeres que cualquier hombre, de cualquier generacion le gustaria tener de compañera... claro... sin palo y sin escopeta!!

9:16 AM  
Blogger josemiguelvale said...

El Yelmo de Mambrino.
A lo lejos vi en sus ojos un destello, eran de miel y embrujo, como si todas las abejas del mundo hubieran puesto dos gotas de simpatía debajo de sus cejas. Seguramente el rey de los floricultores tuvo que ver con su pelo, desde los mechones sobre la frente hasta los pequeños que nacen detrás del cuello y puedo asegurar que tenían exactamente la polaridad de un imán contraria a las yemas de mis dedos. En su piel me hubiera gustado hacer un doctorado de arqueología, o que se convirtiera de la noche a la mañana en el desierto donde mis labios buscaran unas gotas de agua desesperadamente. Sus caderas al caminar tenían una frecuencia que resonaba con mis gónadas y su voz provocó una sinfonía tal en mi oído que se detuvieron las cascadas y el yunque y el martillo aprendieron a bailar con sus acordes. Olía muy parecido a aquella cerca de piñas que descubrí en la finca del abuelo cuando era niño y seguramente en el idioma de su risa los enanitos le cantaban a Blanca Nieves. Nadie estuvo tan cerca de los anillos de Saturno como yo, aquel día que besé por primera vez la corola de sus muslos y descubrí el manto freático de su lujuria. Y todas las tojosas durmieron en mi almohada y no dejé que ni un solo pétalo se marchitara.
Pero la vida a veces le juega a uno malas pasadas, y le pone entre las piernas el costillar de rocinante, y delante del hocico los molinos. Cuando el tiempo me fue poniendo su imagen sobre la retina pude distinguir sus bosques carentes del verdor de los afectos, la sordera para escuchar la insinuación de una mirada, la falta de vista para descubrir ciudades dormidas cuando el mar y el cielo revientan el horizonte de colores.
Pero ya era tarde para evitar que mi Titanic chocara con su témpano de hielo y de pronto se me acabaron los remiendos para el traje y sonaron sus doce campanadas antes que pudiera sacarla del fondo de mis sueños. Lo que brillaba a lo lejos, era simplemente un cuerpo de mujer. El Yelmo de oro sigue en ese Quijote que llevo dentro.

9:17 AM  
Blogger josemiguelvale said...

Ke bueno...de pronto encontre mi respuesta!!!... me la traje a españa...y estaba como casi siempre en el fondo de una maleta...aqui te la dejo:




Sinceramente tengo que confesar que no sé a que generación pertenezco y mucho menos si soy de los hombres típicos de mi generación. Estoy convencido que por suerte absolutamente todos los seres humanos, somos atípicos.
A mi pobre vieja le costo un trabajo del carajo parirme, porque se me ocurrió venir en aquellos años de comadronas y piso de tierra. Y de aquello hace ya más de cinco décadas.
No puedo asegurar que mi infancia haya sido buena, porque no la puedo comparar ya que solamente he tenido una. Con el resto de mi vida pasa exactamente lo mismo. Y ni loco que estuviera para compararme con otros, porque como dije arriba somos escrupulosamente diferentes. Entonces mi infancia, mi generación y mi vida pasada son tres cosas que caben en el saco de lo que no tiene remedio, de las que solo sirven para tomar de ellas el bastón como en las carreras de relevo y enfrentar la próxima madrugada.
No obstante quiero decirle a una amiga que ha escrito de los hombres de mi época que le doy toda la razón. A pesar de que no tengo mucha barriga, ni soy cervecero, y prefiero una tertulia que un juego de dominó. Tampoco fui fan de Los Beattles, simplemente los escuchaba con agrado y la música de la década prodigiosa me parece fantástica, pero dio paso a otras que también me han hecho vibrar.
En eso de mirar nada más que a las niñas del Pre Universitario me parece un poco exagerado porque yo también miro a las de Secundaria y Politécnicos. Las universitarias ni hablar y muchas recién graduadas. Hay algunas que están terminando la primaria y no tengo que hacer esfuerzos para imaginarlas en las grandes ligas, arrebatándole las preseas doradas a cualquiera. Que me disculpen pero para mí los aberrados son los que miran a las viejas desdentadas, de pelo descolorido y el espinazo curvo. Eso si es una aberración imperdonable!. Habría que preguntarles si ellas miran a los viejos, esos que ya se ven flojos en todas las acepciones. Y es que al final y al principio carecemos de inquietudes de ese tipo. Nadie desea sexualmente a un recién nacido y ellos no se deprimen por eso. Es simplemente algo propio de una etapa de la vida.
Por supuesto me refiero a mirarlas con deseos sexuales, porque mirarlas con los ojos de
Walt Whitman que decía “que todas las mujeres son hermosas, las viejas más que las jóvenes” es un derroche de hombría y una muestra aplastante de la nobleza y la ternura que puede caber en un corazón masculino. Acaso habrá algún gesto de hombre más enternecedor para cualquier mujer que verlo abrazar a una anciana, o brindarle el brazo para bajar de la guagua, o darle un beso en la frente. Pobre del hombre de cualquier edad que no sienta multiplicadas sus afectos ante esa dulzura senil de las abuelas.
Lo que más me llama la atención es una frase que ella escribe donde dice sin remilgos que mira que somos lindos. Pues le quiero decir a mi amiga que lindas son ustedes, mujeres empinadas en el arte de amar a los padres, si están vivos o si ya se fueron, a los hijos y a los nietos, si ya llegaron. Mujeres enriquecidas como botellas de añejo, sabias, tiernas... amantes de lo bello... mujeres abandonadas por hombres del paleolítico, o predadoras de amores fósiles, dispuestas a mirarle los ojos frente a frente a la soledad, antes que vivir con los despojos de un sentimiento.
Al lado de ustedes me siento Pablo para que no me importe que sus manos no sean hermosas ni tenga brillo su pelo. Dichoso de haberlas amado entre Neruda y Bécquer o al compás de Lenon... con esa magia que tienen y hacen que uno se sienta niño siempre.
Quien tuviera los ojos de Martí para darse cuenta que “si de pronto la atmósfera vacía, se quedara de luz...dice una estrella, en el alma de ustedes la hallaría”.

2:35 PM  
Blogger lenguador said...

Yo no soy de tu generacion; pero sigo bebiendo Bacardi. JaJa !!!

8:25 AM  

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