grillosazules

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Friday, April 10, 2009

El relevo


Este es el muchacho de los ojos azules y el pelo revolcado por el cual cambié aquel otro ídolo de la gran pantalla que fue Humprey Bogart en mis fantásticos sueños.

Anoche lo volví a ver en Nuestros años felices, y creo que por quinta vez llegué hasta el final sin cansarme y disfrutando de nuevo de su aire inconforme y desaliñado. Creo que eso fue lo que le dio el toque especial en El río de la vida o en Dos hombres y un destino, junto a ese otro salvaje de los escenarios que fue Paul Newman.

Son Filmes que siempre están ahí como para reafirmar y revivirlos, una no puede perdérselos, porque el chico de oro como solían nombrarle en Hollywood todo lo que alentó con su espíritu le salió bien, a pesar de que muchos lo ponían en duda al repasar su escabrosa infancia.

Porque pasó de ser un niño que odiaba el colegio y quería huir de California, a un universitario rebelde que mataba su frustración en el arte y la bebida, para convertirse en ese actor legendario que hoy aún con casi 73 años nos hace mantenernos inmóviles en nuestros asientos.

Es cierto que su físico lo ayudó mucho en aquellos primeros pasos por el teatro y luego por la televisión, mundos a los que llegó más que por sus dotes para encarnar personajes, por su imponente figura y su atractivo personal, sin embargo, poco a poco se fue imponiendo el talento y su anómala manera de comportarse ante la vida y las cámaras, que lo han llevado a construir una carrera basada en personajes elegidos con mucho cuidado.

Recuerdo que alguna vez me enfurecí con un comentarista de Broadway que decía, refiriéndose a Redford, que era un un hombre impuntual, sincero, arriesgado, receptivo, pausado, esquivo, introvertido, egocéntrico, tímido, rebelde, hermético, inteligente, atlético, fiel, inconformista, solitario, elegante, aventurero, audaz, emprendedor y además un zurdo con malas pulgas, claro, que en ese entonces mi apasionada admiración no me dejaba ver más allá de la necesidad de una buena propaganda, dirigida especialmente a mujeres como yo.

Y por supuesto, ahora le sigo admirando por todos sus atributos, pero ya no sueño tanto cuando como anoche lo veo con ese uniforme a la medida, para serles sincera de verdad, y no me apena decirlo, lo he sustituido ahora por Brad Pitt.

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